Hace tiempo que no nos veíamos, desde mi cumpleaños, más o menos - sin contar las veces que divisaba de lejos o te saludaba al pasar por la facu -. Me di cuenta de que estás más flaco y te estás dejando un bigotito chistoso que no te queda del todo. También me di cuenta de que te pones incómodo cuando te miro y que esa aura de complicidad que nos separaba del resto del mundo ya no existe, o al menos, no se dio, porque no dejabas que me acercara tanto, ni me prestaste tanta atención como antes. Bueno, igual era algo esperable después de todo.
Igual yo estaba incómoda, temía que mis ojos y mi rostro me delataran. Por un momento me sentí como una niña tratando de llamar tu atención, quizá se me notó la mezcla de emoción, alegría y un poco de tristeza. Hubiera querido abrazarte más largo, que tus brazos me cubrieran y protegieran por un tiempo más prolongado. Como esa vez que estábamos afuera de ese bar y yo estaba tan triste… Mi cabeza apoyada en tu pecho, y tú abrazándome calmo y cálido. Pero fue un abrazo rápido, de viejos amigos que se encuentran y de que algo de cariño de los viejos tiempos queda. Un beso en la mejilla, un abrazo rápido y cortés.
Tu sonrisa sigue igual de linda que siempre, amplia y generosa, aunque ya no resplandece tanto como antes cuando me mirabas. Esa sonrisa que me hacía intuir que tú también me amabas. Mis intuiciones fallucas y yo. Ya no duele tanto eso, sabes? Pienso que podría haber seguido por siempre en esa amistad cálida y de dos cómplices que cuando están juntos se olvidan de todo el universo, y pueden hablar de todo.
Justo antes de ayer me dijiste que tú también me extrañabas, y que con el tiempo tú creías que podíamos seguir siendo amigos, como antes. Ese con el tiempo, me sonó a un “cuando dejes de amarme”. Mi amor equivocado, mis intuiciones fallucas, mi amor no correspondido. Aunque me da pena que no me quieras como yo a ti, y que yo ya no despierte en ti todas las cosas lindas que tú haces brotar en el centro de mi pecho, me he dado cuenta que he vuelto a sentirme como antes. Cuando te amaba en silencio, y ni yo quería aceptarlo, pero todos se daban cuenta, menos tú. Cuando nos queríamos mutuamente, como dos niños tímidos que no se quieren decir lo que sienten el uno por el otro, porque creen que no es recíproco. Siento, que me basta con tu amistad, siento que quiero volver a lo de antes, siento que este amor no se me va a pasar “con el tiempo” o al menos no tan rápido. I’ve loving you too long to stop now.
Tengo un amor tan profundo que tú
Puedes dejar de amarlo
Tengo un amor tan profundo que tú
Puedes dormir y escucharlo
(…)
Tengo un amor tan profundo que yo
Ahora sé guardarlo
Tú esperas que deje de amarte para volver a ser como antes. Me pregunto si mi rostro transparente podrá aprender a fingir, pues lo que sí no aguanto es esta distancia kilométrica, ese verte en los pasillos y no hablarte, ese hablar de trivialidades, cuando es obvio que han pasado muchas cosas en nuestras vidas, pero que no la hablamos, porque me dejé en evidencia, y ahora soy la “amiga que te ama” y no simplemente esa mejor amiga de antes.
No es que yo no quiera dejar de amarte, pero simplemente basta que te vea y hable contigo para sentir que todo ese amor que pensaba moribundo renazca en mi pecho. Basta que me digas que tú también me extrañas, para que las esperanzas wnas vuelvan a ocupar mis sueños con banda sonora bonita y calma.
I promise to stop loving you tomorrow
Today can be your last day in my arms again
I promise to stop thinking of you constantly
And wishing I could wake up every morning next to you
Darling yes its true
But today can we pretend it’s not too late
I promise to stop dreaming bout you
Promise to stop waiting for your calls
Cause I don’t want to care at all
But maybe just tonight we should forget about what’s right one last time
Because I promise to stop loving you tomorrow
Today will be your last day in my arms again
I promise to stop thinking of you constantly
And wishing I could wake up every morning next to you
Darling yes it’s true
But today can we pretend it’s not too late
Today can we pretend
Santiago de Chile, 20 de Agosto, 2010